Yo también he pensado sobre este tema, de forma futura, porque al descubrir nuestras posibilidades me dije que apoyaría y cultivaría los dones y talentos naturales de mis hijos. Pero creo que, como dice Dayana, es justamente más que inculcar, dejar que progresen.
A nosotros por lo general se nos ha dicho que todo cuesta mucho, que todo requiere mucho esfuerzo, que hay que tener los pies en el suelo... Hasta que la vida nos trajo hasta aquí, en mi caso, al lugar donde conocí que mis sospechas eran ciertas. Por ello pienso que lo fundamental es dejar que se desarrollen sin oir esas reprimendas, sin tener miedo a soñar en grande, a querer ser lo que su alma les pida, a tener esto y aquello, a pedir y obtener, y cómo no, a ser positivos y ver que la vida es maravillosa, no un arduo trabajo.
Eso es lo que yo haré, en vez de cortarles las alas, les recordaré siempre que las tienen, para que ellos decidan hacia dónde ir.