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Autor Tema: Consideraciones al respecto de la emancipación del alma  (Leído 1774 veces)

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roby

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Consideraciones al respecto de la emancipación del alma
« : noviembre 27, 2008, 10:17:25 am »
El estudio del alma humana es uno de los objetivos de la Doctrina Espírita.
Para que este estudio sea realizado es fundamental observar los fenómenos en que el alma
se encuentra liberada del cuerpo físico. Estos fenómenos se llaman emancipación del alma.
La mejor manera de estudiar la emancipación del alma es comenzando por el capítulo VIII de la 2ª parte de El Libro de los Espíritus, donde los Espíritus y Kardec presentan enseñanzas fundamentales a la comprensión del tema.
Es preciso reconocer que todos los encarnados pueden, en espíritu, dejar su cuerpo físico y ejercer actividades en el plano espiritual con mayor o menor grado de libertad.
Los espíritus informan que la emancipación del alma acontece con mucha frecuencia.
Declaran que el espíritu encarnado aspira constantemente a liberarse del cuerpo, y que durante el sueño se aflojan los lazos que atan el alma al cuerpo, pudiendo aquella lanzarse al espacio y entrar en relación más directa con otros espíritus.
Enseñan, también, que por los sueños, es posible juzgar la libertad del espíritu durante el sueño; y que no es necesario el sueño completo para la emancipación del alma, bastando que los sentidos entren en letargo para que el espíritu recobre su libertad. Entre tanto, se percibe que el grado de libertad de Espíritu está directamente relacionado con el grado de relajamiento del cuerpo físico.
En el libro Estudiando la Mediumnidad, Martins Peralva enseña que los sueños pueden
ser de tres tipos, siendo los siguientes:
a) COMUNES: Donde el alma, al emanciparse, queda a merced de sus pensamientos y la psicosfera que la envuelve. Son una repercusión de nuestras disposiciones físicas y psicológicas;
b) REFLEXIVOS: Acontecen debido a la modificación vibratoria resultante del desprendimiento del alma, que permite que sean accedidos por la memoria actos, imágenes, paisajes, y acontecimientos remotos, de esta y otras vidas;
c) ESPÍRITAS: Acontecen cuando el alma, una vez liberada, entra en relación con otros espíritus encarnados y desencarnados, respetando siempre la leyes de afinidad y de sintonía.
Continuando el estudio de la emancipación del alma en El Libro de los Espíritus, se verifica
que el sonambulismo es también un estado de independencia del alma, que puede ser natural o inducido.
Durante el sonambulismo el alma tiene percepciones de las que no dispone en sueño, y que el sueño no es más que un estado de sonambulismo imperfecto.
En la clarividencia sonambúlica es el alma que ve, pudiendo, así, ver a través de cuerpos opacos y a distancia. El alma puede incluso acceder a conocimientos obtenidos en otras existencias. En el caso del sonambulismo inducido, el sonámbulo es susceptible a la influencia fluídica y a las sugerencias del magnetizador.
El sonambulismo posee acceso a todas las potencialidades del espíritu. Los espíritus esclarecen también que, en el sonambulismo, el alma está en el dominio de sus facultades.
Los órganos materiales se hallan de cierta forma en estado de catalepsia, dejando de recibir las impresiones exteriores.
Los conocimientos de catalepsia, letargo y sonambulismo se presentan muchas veces mal definidos y hasta en cierta forma confusos. Esto se debe en parte a los magnetizadores, pioneros en el estudio del tema, los cuales relataban sus experiencias en una época donde no existía uniformidad en los términos utilizados.
Para evitar dudas con relación a los conceptos de catalepsia, letargo y sonambulismo, es fundamental separar el grado de libertad del alma del grado de relajamiento del cuerpo físico.
Conforme ya fue dicho, para que el alma se emancipe es necesario que el cuerpo se encuentre relajado. El relajamiento del cuerpo se produce en tres diferentes grados.
El primer grado de relajamiento es el sueño. El segundo grado de relajamiento es la catalepsia, que corresponde a la pérdida temporaria de la sensibilidad y del movimiento,
pudiendo alcanzar una o mas partes del cuerpo físico.
El tercer grado de relajamiento es el letargo en que la suspensión de las fuerzas vitales es general, dando al cuerpo todas las apariencias de muerte.
Otro estado de emancipación del alma es el éxtasis, que corresponde a un sonambulismo más profundo. En el éxtasis el alma es aún más independiente que en el sonambulismo. Sigue (en esta página) un esquema que relaciona el grado de relajamiento del cuerpo físico con el grado de libertad del alma.
En el estado de vigilia, representado por un círculo rojo, el alma se encuentra ligada al cuerpo físico.
A medida que el alma (representada por la curva azul) se emancipa y se aparta del cuerpo ( representada por la curva negra), este se relaja.
En el estado de sueño, el alma sueña. Cuando el cuerpo entra en el estado de catalepsia, el alma se encuentra en estado de sonambulismo. Por fin, cuando el cuerpo entra en estado de letargo, el alma vive el éxtasis.
Se resalta que la clasificación presentada tiene carácter didáctico , y por eso, en la práctica, las fronteras entre uno y otro grado de emancipación son muy difíciles de ser definidas con exactitud.
Es importante resaltar que las actividades extracorpóreas reflejan las reales y efectivas inclinaciones del alma, sean ellas superiores o inferiores.
Cuando son liberados del cuerpo, los viciosos buscan sus iguales. De la misma forma que, el hombre y la mujer de bien buscan actividades que los engrandecen y que permiten
que auxilien a sus semejantes.
La vida que llevamos en estado de vigilia determina el tipo de ambiente que buscamos fuera del cuerpo físico.
Que Jesús nos conceda sabiduría para cultivar un ambiente saludable durante el día , a fin de que nos sea posible encontrar un ambiente de paz en la noche.