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Autor Tema: Los Mundos Intermedios o Transitorios  (Leído 1447 veces)

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roby

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Los Mundos Intermedios o Transitorios
« : noviembre 27, 2008, 12:26:46 pm »
Se vió por una de las respuestas narradas en el artículo precedente, que al parecer habría
mundos destinados a los espíritus errantes.
La idea de esos mundos no se encontraba en el pensamiento de ninguno de los asistentes, y nadie lo habría imaginado sin la revelación espontánea de Mozart, siendo esta una nueva prueba de que las comunicaciones espíritas pueden ser independientes de toda opinión preconcebida.
Con el objetivo de profundizar sobre esta cuestión, sometimos el tema a otro espíritu, fuera de la Sociedad y por intermedio de otro médium, que dijo no tener ningún conocimiento al respecto.
1. (A San Agustín) ¿Existen como nos dijeron, mundos que sirven a los espíritus errantes, de estación y de punto de reposo?
R. Los hay, pero sin grados, es decir, que ocupan posiciones intermedias entre los otros mundos, según la naturaleza de los espíritus que pueden llegar allí, y en ellos gozan de un bienestar mayor o menor.
2. ¿Los espíritus que habitan en esos mundos pueden dejarlos a voluntad?
R. Sí, los espíritus que se hallan en esos mundos pueden desligarse de ellos para ir a donde deben.
Figuraos aves que arriban abatiéndose sobre una isla, a la espera de recuperar fuerzas para alcanzar su destino.
3. ¿Los espíritus progresan durante sus estaciones en los mundos intermedios?
R. Ciertamente, los que se reúnen de esa manera, lo hacen con el objetivo de instruirse y de poder, más fácilmente, obtener permiso para alcanzar lugares mejores, y lograr la posición que obtienen los elegidos.
4. ¿Esos mundos están perpetuamente, y por su naturaleza especial, destinados a los espíritus errantes?
R. No, su posición sólo es transitoria.
5. ¿Ellos están al mismo tiempo, habitados por seres corpóreos?
R. No.
6. ¿Tienen una constitución análoga a la de los otros planetas?
R. Sí, pero la superficie es estéril.
7. ¿Por qué esa esterilidad?
R. Porque los que habitan en ellos no necesitan nada.
8. ¿Esa esterilidad es permanente y se aferra a su naturaleza especial?
R. No, ellos son estériles por transición.
9. Entonces, ¿esos mundos deben estar desprovistos de bellezas naturales?
R. La naturaleza se traduce en las bellezas de la inmensidad, que no son menos admirables de aquello que llamáis las bellezas naturales.
10. ¿Existe ese tipo de mundos en nuestro sistema planetario?
R. No.
11. Dado que su estado es transitorio, ¿nuestra Tierra será algún día de ese género?
R. Ella ya lo fue.
12. ¿En qué época?
R. Durante su formación.

Nota: Esta comunicación confirma, una vez más, esa gran verdad de que nada es inútil en la naturaleza, que cada cosa tiene su objetivo, su destino, nada está en el vacío, todo está habitado, la vida está por todas partes.
Así, durante la larga serie de siglos que se deslizó antes de la aparición del hombre en la Tierra, en esos lentos períodos de transición atestados por las camadas geológicas,
antes incluso de la formación de los primeros seres orgánicos, sobre esa masa informe, en ese árido caos donde los elementos estaban confundidos, no había ausencia de vida. Seres que no tenían ni nuestras necesidades, ni nuestras sensaciones físicas, allí encontraban refugio. Dios quiso que, aun en ese estado imperfecto, la Tierra sirviese
para algo. ¿Quién, pues, osaría decir que entre esos millares de mundos que circulan en la inmensidad, uno solo, uno de los menores, perdido en la multitud, iba a tener el privilegio exclusivo de estar poblado? ¿Cuál sería entonces la utilidad de los otros? ¿Dios sólo los hizo para recrear nuestros ojos?
Suposición absurda, incompatible con la sabiduría que brilla en todas sus obras. Nadie podrá contradecir que hay, en esa idea de mundos aún impropios para la vida material, y todavía poblados por seres vivos adecuados a ese medio, algo de grande y sublime donde, tal vez, se encuentra la solución de muchos problemas.