Please insert ads from Admin CP

Autor Tema: Reconocimiento del Espiritismo por la ONU  (Leído 1371 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

roby

  • Visitante
Reconocimiento del Espiritismo por la ONU
« : noviembre 27, 2008, 09:46:53 am »
Este texto es de actualidad en este año, 2004, cuando tantos pueblos buscan imponer sus
prerrogativas sobre otros pueblos. Proponemos a nuestros lectores este artículo que reproduce el texto presentado por el Movimiento Francés y Francófono, del que la Unión
Espírita Francesa y Francófona, es la legítima representante, en ocasión de la Cumbre Mundial del Milenio de la Paz de Líderes Religiosos y Espirituales en la ONU, del 28 al
31 de agosto del 2000.

Este advenimiento es considerable, pues el demuestra para nosotros los espíritas, que se realiza un despertar de las conciencias por un porvenir mejor, legítimamente natural para nuestra humanidad y que concierne, en consecuencia, para todos y cada uno de los hombres, sea el que fuere.
Las religiones solo son universales en la medida en que coinciden en predicar esencialmente la misma cosa, por lo demás, profundizando en su credo todas están de
acuerdo. Los hombres se separan por las palabras y por los detalles cuando anteponen sus puntos de vista personales sobre aspectos insignificantes, sin embargo, con el tiempo se puede observar que llegan a entenderse sobre las verdades esenciales, cuyos filamentos reconducen hacia Dios.
Camilo Flammarion decía, que él prefería el grano de las ideas que la paja de las palabras; el grano de las ideas se nutre con la evolución, pues el hombre está condenado a la evolución, pero si esta evolución permanece en un estado inferior, da origen a todas las calamidades intelectuales y morales. En un nivel superior, engendra los más bellos impulsos de amor y servicios fraternales.
Nuestra excepcional reunión aquí en la ONU es la pertinente demostración que entramos en un nivel espiritual nuevo y prometedor considerando los siguientes puntos singulares:
Los líderes religiosos de todas las obediencias de nuestro planeta han consentido en este reencuentro, lo que es una señal de apertura dejando de lado los dogmas mutuos por los verdaderos problemas de la Tierra.
Podemos observar un hecho notable en el corazón de los hombres, corazón donde se encuentra en todos y en cada uno de nosotros la palabra divina, manifestándose cuando se abate una calamidad en cualquier parte, ya sea guerra, hambre, sismos, epidemias, olvidándose enseguida de los rencores y todos los hombres trabajando, lado a lado, unidos en un mismo corazón por nuestra humanidad.
En los linderos del siglo 21, el papel de los líderes religiosos se hace importante en todos los sectores de la actividad humana y, particularmente, en los conflictos encubiertos o abiertos, atizados por el odio que conduce a las peores situaciones de horror.
Nosotros los espíritas concebimos que sea bueno amar el país en el cual estamos encarnados, pero ¿por qué el país natal estaría excluido de otros países? Si amo mi
patria, refiriéndome a mi otra parte religiosa y, sin embargo, detesto a las otras personas, pronto me daría cuenta, por un examen de conciencia, de mis limitaciones y de la calidad inferior de mi patriotismo. Si al contrario, amo mi patria y también amo a los otros, doy muestra de la amplitud de mi naturaleza y de mis ideas nobles y, en buena ley, serán dignas de inspirar confianza y serenidad para el porvenir de la paz y de la armonía para nuestra humanidad terrestre.
Esta extraordinaria reunión de todas las formas del pensamiento religioso del mundo terrestre, delinea otra filosofía en el fondo de las conciencias de los que tienen una misión espiritual que cumplir, como la de hacer parar toda forma de conflictos, allanar las divisiones y, sobre todo, acercar a los pueblos, pues en toda expresión religiosa existe el Espíritu de la Verdad Universal que se dirige a todos los hombres para motivarlos a amarse los unos a los otros. Hace 2000 años, un hombre hablando de los hombres, decía: «Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen»; lo que claramente significa que la idea en todo enunciado es lo que cuenta, la forma es secundaria.
Nos parece que los tiempos marcados por la Providencia Divina han llegado y los que hablan de Dios, siendo sus ministros y, por lo tanto, los agentes de su voluntad, deben decidirse a abrir una nueva era para la humanidad activando las costumbres y los pensamientos.
Debemos colocar las bases de este nuevo edificio, que permitirá reunir todos los hombres en un mismo sentimiento de amor y de caridad.
Para reunir los hombres en un mismo sentimiento de amor y de caridad es necesario que los
hombres, gracias a sus cualidades y responsabilidades, se comprometan en ese trabajo comunitario.
Esto es lo que Gandhi decía con justicia: «Todas las principales concepciones religiosas del mundo reposan sobre bases comunes. Todas han producido grandes santos. Igual que un árbol que tiene un solo tronco pero muchas ramas y muchas hojas, de la misma forma solamente existe una religión verdadera y perfecta, pero se hace múltiple cuando pasa por la intermediación del hombre ». La Religión Universal - pensaba Gandhi - está más allá del dominio del lenguaje.
La nueva era de nuestra humanidad reposará sobre esta base, pues, en cierta forma todos seremos confrontados con las realidades y necesidades verdaderas, descartando las diferencias pueriles y los antagonismos estrechos que han impresionado nuestras mentes a través de los siglos. Hay un gran criterio divino delante del cual toda obstrucción al progreso de nuestra humanidad hacia el bien, lo bello, lo justo, caerá por la fuerza de las cosas, pues todo hombre que tenga aspiraciones religiosas tiene esa sensación inspirada por la única y universal Verdad del Perdón y de la Reconciliación para todas las criaturas de
Dios. El gran poeta místico persa Rumi, proclamaría esta verdad: «No pidas el agua, pide la sed y las fuentes brotaran del suelo y del cielo.» La sed es el deseo de los hombres que aspiran a la paz universal solidaria y a una fraternidad de un lado a otro de nuestro planeta, dentro de un principio de sabiduría y amor los unos hacia los otros.
Este principio de amor y de sabiduría nos moviliza, nos estimula para frenar en las mentes la violencia en todas sus formas, la pobreza fingida y la degradación de la naturaleza por la ciencia, a menudo no controlada por la lógica de la razón ni por la conciencia que emana de una luz engendrada por el amor, la caridad y la bondad.
Las cuestiones fundamentales se establecen en los reencuentros como el que vivimos en este momento surgiendo con fuerza, demandando un compromiso en razón de nuestra religiosidad:
¿Cómo vivir en paz?
¿Cómo respetar la dignidad y el derecho de vivir decentemente para cada uno de los hijos de Dios sobre la Tierra?
¿Debemos sacrificar millones de seres en beneficio de la masa o del apetito de algunas minorías de hombres de poder o de decisiones egoístas e inhumanas para reducir la multitud de personas a permanecer como esclavos de mercados económicos?
Es así como demasiados de nuestros hermanos en humanidad permanecen marginados, apartados del camino de los sistemas de las sociedades sin ningún respeto ni fraternidad, negándoles el derecho a vivir felices, el derecho al bienestar para todos, oponiéndose de hecho a las leyes divinas.
Nuestras esperanzas comunes se encuentran en el elemento espiritual que ninguno de nosotros podría ignorar.
Pedimos, nosotros espíritas, que los grupos de trabajo deben abordar:
* La transformación de los conflictos.
* El perdón y la reconciliación.
* La eliminación de la pobreza.
La preservación de la naturaleza, inscribiendo también en este programa, una próxima fecha de encuentro en una capital juiciosamente escogida, con el fin de no hacer de este encuentro magistral una ocasión perdida, sino un advenimiento por medio del cual nuestro mundo enfrentado a la dificultad de vivir, gracias a los hombres de buena voluntad reunidos en circunstancias jamás experimentadas bajo la égida de la ONU, nos permita
acceder a las altas verdades, a fin de no seguir siendo constreñidos a ver solamente un ángulo del panorama de nuestro destino, sino por el contrario, que esta noble asamblea
sea propicia para convencernos que el Amor Fraternal se reviste de formas infinitas al servicio del hombre y de la evolución de nuestro planeta.