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Autor Tema: ¿Recuerdos de Vidas Pasadas pueden ser explicados por los genes?  (Leído 4831 veces)

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roby

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Después del descubrimiento del genoma humano, con el mapa completo de 30 mil genes, científicos han encontrado cinco genes responsables por problemas de función de la
memoria en el cerebro.
La Neurociencia estudia el hipocampo como siendo el responsable por el almacenamiento de la memoria en el cerebro; una falla en la conexión de las neuronas de esta región puede acarrear serios problemas como el olvidarse de las cosas. El gen SORL 1 es muy frecuente en los pacientes con más de 65 años, cuando funciona normalmente recicla la proteína precursora del amiloide, pero una anomalía o mutación de este gen puede hacer con que no las recicle, generándose así péptidos betaamiloides, inhibiéndose las conexiones bioquímicas y eléctricas entre dos neuronas (sinapsis) provocándose la enfermedad del mal de Alzheimer. Vale recordar que un cerebro normal posee cien mil millones de neuronas. Otro factor también asociado a la enfermedad del olvido es la falta del neurotransmisor llamado de acetilcolina, así como una sustancia llamada de neurotrófico (BDNF).
La memoria está dividida en dos formas: explícita (hipocampo) e implícita (amígdala, estriado y núcleos).
El campo de la emoción está previsto en el sistema límbico, hecho interesante es lo que dicen los científicos referente a un gen apodado de gen de la fe que puede influenciar esta
región. Estudios recientes comprueban que las células poseen memoria, lo que la ciencia designó como «memoria genética».
Así, a través de los 46 cromosomas que heredamos de nuestros padres estamos recibiendo un gen que es responsable por las informaciones de nuestros antepasados, es decir, tenemos dentro de nosotros códigos de nuestros ancestros.
Esa es una de las explicaciones para las reminiscencias de vidas pasadas, sobre todo en niños y la ciencia de laboratorio adopta esta hipótesis.
Vale recordar que realmente la mayor parte de los casos reencarnatorios se dan dentro de la propia familia, y es común notar que el abuelo casi siempre reencarna como el propio nieto y así sucesivamente.
Casos de transplantes de órganos también refuerzan la hipótesis de la memoria genética.
Varios casos ya fueron comprobados por pacientes receptores de órganos humanos, como corazón, pulmón, riñones, etc. que después de su adaptación y regeneración pasaron a poseer hábitos, emociones, gustos, placeres condescendientes con el donador, cuando vivo.
¿Sería esto explicado por la memoria genética de las células transferidas del muerto para el paciente?
En el laboratorio, científicos ya comprobaron la existencia de la memoria genética inclusive a través de los platelmintos.
¿Por qué las arañas nacen sabiendo confeccionar sus telas? ¿Por qué los pájaros nacen sabiendo construir sus nidos? ¿Por qué los caballos cuando sienten el olor de las heces de los leones entran en pánico sin nunca haberlos visto?
Para obtener esta especie de memoria tendríamos que recibir este gen de nuestros ancestros.
Sin embargo, existen también muchos casos de reencarnación en los cuales el encarnado no tiene ningún vínculo de parentesco con aquella persona ya desencarnada y posee muchas informaciones sobre ella. ¿Cómo explicar esa situación?
Lógicamente no se trata de memoria genética, puesto que aquel muerto no tiene ningún parentesco con el encarnado que dice haber sido él en el pasado.
La ciencia actual aún no acepta la existencia del «periespíritu» designación dada después del advenimiento de la Doctrina Espírita en 1857 en Francia.
Sin embargo, en Brasil esta palabra ganó un nuevo significado como Modelo Organizador Biológico (MOB), a través del renombrado científico reencarnacionista Dr. Hernani Guimarães Andrade, considerando la conciencia situada fuera del cuerpo físico, almacenada en la estructura del cuerpo mental del periespíritu (cuerpo astral) a través de existencias pasadas.
El mismo autor en las páginas 99 y 100 del libro «Espíritu, Periespíritu y Alma» dice que:
«El desarrollo del embrión, y consecuentemente del individuo, resulta de la interacción de los dos factores apuntados. Se produce una conjugación donde cada factor controla al otro. En cuanto las informaciones bioquímicas de los genes en los cromosomas determinan las características sustanciales del individuo, el MOB provee una estructura de campos de fuerzas, esteromórfica y biomagnética, que orienta el crecimiento de los tejidos, dentro de los modelos morfológicos peculiares a la especie a la cual el individuo pertenece. Podríamos postular que el individuo tiene dos contribuyentes determinantes de su composición y formas definitivas: uno es el factor informativo genético, y el otro es el factor PSI. Es posible que la influencia de este último sobre el factor genético resulte en ciertas alteraciones con implicaciones muy ligeras y casi imperceptibles en su constitución química. Entretanto, estas pequeñísimas influencias, cuando son sumadas a través de prolongados períodos en las sucesivas encarnaciones de los individuos podrían, a largo plazo, haber contribuido para la incidencia de significantes alteraciones genéticas en las especies a las que pertenecen.
De allí probablemente surgirán las modificaciones evolutivas observadas en las especies vivas.»
El Dr. Jorge Andréa, médico, científico y escritor, en su conceptuada obra «Fuerzas Sexuales del Alma» dice: «Por lo tanto, los núcleos de las células físicas serían las zonas por donde las energías espirituales podrían mostrar su influencia y orientación en la materia.» (pág. 35).
«Los genes presentan, un campo de transición entre materia y espíritu. Sería una energía más condensada frente a las demás del psiquismo de la zona inconsciente, llegando casi a la condensación de la materia, pero siendo aún energía e imposible de ser revelada por los métodos científicos actuales.»
«De esta forma, el gen sería la tela de manifestación de la energética espiritual a dirigir y orientar toda la riqueza del metabolismo celular, como también transfundir el manantial del psiquismo de profundidad bajo forma de tendencias, símbolos, instituciones, creaciones
diversas, sueños, etc. al reducido y limitado psiquismo de la zona conciente en su apropiado
campo de trabajo.» (pág. 41)
A lo largo de diez años estudié profundamente el fenómeno de la reencarnación, motivo del
lanzamiento de mi libro titulado «Reencarnación – Investigación Científica», el cual estará en las librerías en pocos días.
Durante las investigaciones, realmente pude comprobar hechos sorprendes confirmándose las teorías antes expuestas, no sólo los recuerdos, marcas, señales, enfermedades e inclusive el aspecto físico se repetían en la vida actual, como también las propias personalidades.
Realizamos estudios en laboratorio con ADN, de las muestras sanguíneas de las personas involucradas en casos reencarnatorios, con el objetivo de encontrar el mismo perfil genético.
¿Será que determinados genes, sobre todo los responsables por la memoria en el cerebro, no estarían siendo influenciados por el psicosoma (periespíritu), conteniendo los archivos energéticos de sus últimas encarnaciones?
¿Será que los mismos genes responsables por la memoria genética, también no estarían directamente ligados a las influencias del cuerpo espiritual, aunque sean trasmitidos de forma hereditaria?
Creo que como seguidores de la Doctrina Espírita, no podemos despreciar y abandonar las teorías científicas referentes a la Memoria Genética, por el contrario, debemos unirnos a ella. Con certeza la memoria y la conciencia no están en los genes de las células y tampoco
en el propio cerebro, pero ciertamente son los reflejos y la resultante de las informaciones registradas en el cuerpo mental, a través del inconsciente pasado del espíritu o alma, cuando aquí encarnados.
En el medio espírita hemos escuchado diversas veces esta frase: «El cuerpo mental es el presidente, el periespíritu es el director, y el cuerpo físico es el operario de la fábrica», pero la ciencia no piensa de esta forma, y sí de forma contraria.
Somos el reflejo de lo que fuimos y de lo que pensamos.
Por todo lo expuesto en el presente trabajo, la conclusión es que estamos muy cerca de la prueba definitiva de la existencia de la reencarnación, pero mientras eso no ocurra, vamos a mantener nuestra conciencia elevada en el bien, para que la armonía de nuestros pensamientos se refleje en nuestros cuerpos físicos, en forma de una buena salud.