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Autor Tema: La crisis de la muerte CONCLUSIONES  (Leído 2708 veces)

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roby

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La crisis de la muerte CONCLUSIONES
« : noviembre 07, 2008, 03:05:51 pm »
CONCLUSIONES

En la basta e importante rama de la metapsíquica, en la que se estudia el tema de las “revelaciones trascendentales”, todo está todavía por hacer, desde el punto de vista de la investigación científica del inmenso material que ya fue tomado. Los prejuicios de todos, tanto de los impugnadores, como de los espíritas, generados en el superficial conocimiento del asunto, habían impedido hasta aquí, un trabajo útil en ese sentido. La presente obra es el primer ensayo analítico destinado a demostrar el valor intrínseco, positivamente científico, de esta rama de la metapsíquica, injustamente despreciada.
Para alcanzar el fin que me propuse, me era primeramente indispensable demostrar, de modo adecuado, que las "revelaciones trascendentales", lejos de contradecirse mutuamente, concuerdan entre sí y se confirman unas a otras. Me era necesario, a la vez, demostrar que esas concordancias no podían ser atribuidas ni a “coincidencias fortuitas”, ni a reminiscencias subconscientes de conocimientos adquiridos por los mediums (criptonesia).
En estas condiciones, es importante resumir el conjunto de esta obra, a fin de comprobar hasta que punto ese objetivo fue alcanzado.
En primer lugar, llegué a demostrar incontestablemente, fundándome en hechos, que los
mensajes mediúmnicos, en los cuales los Espíritus de los difuntos describen las fases que atravesaron en la crisis de la muerte y las circunstancias de su entrada en el mundo espiritual, concuerdan admirablemente entre sí, de tal manera que en ellas no se encuentra una sola discordancia absoluta con las afirmaciones de otros Espíritus que se han comunicado con los vivos.
Hago notar, a este propósito, que si, en esta obra, limité la investigación al período inicial de la existencia espiritual, no fue únicamente por tratarse de la primera de las tres monografías sobre el mismo asunto. Fue también por tener la intención de presentar a mis lectores un primer ensayo analítico, relativo a los problemas que deben ser solucionados, reducidos estos a su más simple expresión. También he tratado de asegurarme que valía la pena llevar a delante mi tarea. Todos pueden constatar que este ensayo analítico constituye un triunfo para la tesis que aquí sustento.
Son estos los detalles fundamentales, a cuyo respecto concuerdan los Espíritus autores de los mensajes, salvo siempre inevitables excepciones, que confirman la regla y que, a veces, intervienen, modificando, restringiendo, eliminando alguna de las experiencias habituales, inherentes a la crisis de la muerte, o determinando el desarrollo de otra experiencia, no habitual en el período de inicio de la existencia espiritual:

1º) Todos afirman haberse encontrado nuevamente con forma humana en esa existencia;
2º) Haber ignorado, durante algún tiempo, que estaban muertos;
3º) Haber pasado, en el transcurso de la crisis anterior a la agonía, o poco después, por la prueba de la reminiscencia sintética de todos los acontecimientos de la existencia que se les acababa (“visión panorámica”, o “epílogo de la muerte”);
4º) Haber sido acogidos en el mundo espiritual por los Espíritus de personas de sus familias y de sus amigos muertos;
5º) Haber pasado, casi todos, por una fase más o menos larga de “sueño reparador”;
6º) Haberse encontrado en un medio espiritual radiante y maravilloso (en el caso de muertos moralmente normales), y en un medio tenebroso y opresivo (en el caso de muertos moralmente depravados);
7º) Haber reconocido que el medio espiritual era un nuevo mundo objetivo, sustancial, real,
análogo al medio terrestre espiritualizado;
8º) Haber aprendido que eso era debido al hecho de que, en el mundo espiritual, el pensamiento constituye una fuerza creadora, por medio de la cual todo Espíritu existente en el “plano astral” puede reproducir el entorno de sus recuerdos;
9º) No haber tardado en saber que la transmisión de pensamientos es la forma de lenguaje
espiritual, aunque ciertos Espíritus recién llegados, por ilusión, crean conversar por medio de la palabra;
10º) Haber verificado que, gracias a la facultad de la visión espiritual, se encontraban en estado de percibir los objetos de un lado a otro, en su interior y a través de ellos;
11º) Haber comprobado que los Espíritus se pueden transferir temporalmente de un lugar a otro, aunque esté muy distante, por simple efecto de su voluntad, lo que no impide que también puedan pasear en el medio espiritual, o deslizarse a cierta distancia del suelo;
12º) Haber aprendido que los Espíritus de los muertos gravitan fatalmente y automáticamente hacia la esfera espiritual que les corresponde, en virtud de la “ley de afinidad”.

Estos son los doce detalles fundamentales, sobre los que se encuentran de acuerdo todos los Espíritus que se comunican. Diré que basta que alguien los examine, uno a uno, y después en conjunto, para convencerse de que presentan a los vivos un cuadro esquemático completo de los acontecimientos que aguardan a todos los seres humanos, en el transcurso de la crisis de la muerte, y de las impresiones que los esperan a su llegada al medio espiritual. Por otro lado, no existe, en las narraciones tratadas, ni un solo elemento importante, a cuyo respecto los Espíritus que se comunican con nosotros difieran entre sí,
de forma que pudiésemos encontrar una contradicción. ¿Quien no ve que esa comprobación se reviste de un inmenso valor teórico, a favor del origen auténticamente espiritista de las “revelaciones trascendentales”, tomadas en su conjunto?
Añadiré que, en los casos que acabo de examinar, aparte de las concordancias sobre los detalles fundamentales, también encontramos otras, de naturaleza secundaria, conforme ya apunté, teóricamente todavía más importantes que las concordancias primarias, por eso es difícil explicarlos por las hipótesis de las “coincidencias fortuitas” y de la “criptomnesia”, ya que los detalles mencionados conciernen a incidentes cada vez más insignificantes, o inesperados, o, incluso, singulares.
De entre esos detalles secundarios señalo los casos siguientes:

1º) Los difuntos que se comunican están de acuerdo en afirmar que los Espíritus de los muertos, a quienes nos unimos en vida, interviene para acoger y guiar a los recién desencarnados, antes de comenzar la fase del “sueño reparador”.
2º) Cuando los Espíritus refieren haber visto sus cadáveres en el lecho de muerte, generalmente hablan del fenómeno llamado “cuerpo etéreo”, que se condensa sobre el “cuerpo somático”. Este detalle concuerda, casi siempre, con la constante afirmación de los videntes que han estado a la cabecera de los moribundos.
3º) Ellos dicen, de común acuerdo, que, así como no puede haber individualidades vivas
absolutamente idénticas, tampoco pueden existir, desencarnadas, individualidades idénticas en el sentido de estar en la misma escala de elevación espiritual. Se deduce así que, incluso aquellas llamadas “almas gemelas” en la existencia terrestre, llegado un momento se separan en el mundo espiritual, aunque puedan verse cuando quieran.
4º) Se encuentran de acuerdo al afirmar que, aunque los Espíritus tengan la facultad de crear más o menos bien, por la fuerza del pensamiento, lo que les sea necesario, cuando se trata de obras complejas e importantes, la tarea es confiada a grupos de Espíritus especializadas en ello.
5º) Son unánimes al afirmar que los Espíritus de los difuntos, cuando están dominados por las pasiones humanas, se conservan ligados al medio donde vivieron, por un lapso más o menos prolongando de tiempo. Se deduce que, no pudiendo gozar del beneficio del sueño reparador, esos Espíritus persisten en la ilusión de juzgarse todavía vivos, aunque presas de un extraño sueño, o de una opresiva pesadilla.
En este caso, se tornan, muchas veces, “Espíritus asombradores”, o “perseguidores”.
6º) Nos informan, unánimemente, de que en el mundo espiritual, los Espíritus jerárquicamente inferiores no pueden percibir a los que les son superiores. Esto es consecuencia de los diferentes tonos vibratorios de sus “cuerpos etéreos”.
7º) Se muestran de acuerdo al afirmar que las dilacerantes crisis de dolor, que se producen con frecuencia delante de los lechos de muerte, no solo son penosas para los Espíritus de los difuntos, sino que además les impiden entrar en relación con las personas queridas y los retienen en el medio terrestre.
8º) Finalmente, afirman al unísono que, algunas veces, cuando se encuentran solos y presas de incertidumbres o perplejidades de todas clases, perciben una voz que les llega de lejos y les aconseja sobre lo que deben hacer. Es una voz procedente de Espíritus amigos que, habiéndoles percibido telepáticamente los pensamientos, se apresuran a trasmitirles sus consejos.
Nadie puede dejar de constatar que las concordancias acumulativas, acerca de numerosos
detalles secundarios de esta especie, son inexplicables por cualquier teoría, excepto por aquella según la cual se supone que, siendo las personalidades mediúmnicas, en efecto, Espíritus de los muertos, relatan circunstancias verídicas y comunes a la experiencia de todos. En este caso, el hecho de las concordancias en las revelaciones trascendentales no implicaría un enigma a resolver; todo quedaría explicado de la manera más simple y natural.
Esta conclusión ya se diseña como racionalmente inevitable. Pero, todavía nos queda discutir el segundo problema al que da lugar la tesis que nos ocupa, esto es, la que dice al respecto que las concordancias pudieran ser atribuidas a “coincidencias fortuitas”, o a reminiscencias subconscientes de conocimientos adquiridos por los mediums (criptomnesia).
Excluyo sin dudar la hipótesis de las “coincidencias fortuitas”, que no se sustenta frente a la
naturaleza de las concordancias señaladas, sobre todo si se tiene en cuenta que la eficacia demostrativa de esas concordancias reviste carácter acumulativo.
Queda la hipótesis de la “criptomnesia”, según la cual los mediums habrían conocido de
antemano los informes que dan sobre el mundo espiritual. Si así fuese, cuando ellos ya no se acordasen de tales informes, emergerían de sus subconsciencias en virtud de las condiciones mediúmnicas.
Esta hipótesis se puede combatir por medio de numerosas objeciones. La primera consiste en esto: sería absolutamente arbitrario y contrario a la lógica suponer que todos los mediums, con cuya ayuda los mensajes fueron obtenidos, debiesen poseer erudición completa en lo relativo a la doctrina espírita.. El sentido común bastaría para demostrar a priori que esta tesis no se sustenta. Y en todo caso, los hechos muestran a posteriori que es errónea.
Ahora bien, aunque el tema circunscrito de esta monografía, me haya impedido poder resaltar los hechos en toda su eficacia numérica, bien se puede ver que, en 15 casos referidos, cuatro hay que contradicen esa afirmación. En dos de esos casos, los mediums poco se habían consagrado a las investigaciones mediúmnicas y nada, o casi nada, conocían de las doctrinas espíritas. En los otros dos casos, los mediums jamás se habían consagrado a las investigaciones mediúmnicas, todo lo ignoraban a ese respecto y solo como consecuencia de la muerte súbita de algún miembro de su familia fueron conducidos a interesarse por dichas investigaciones; se revelaron entonces, de modo repentino, dotados de facultades mediúmnicas. Precisamente con estos cuatro mediums fueron los que obtuvieron revelaciones más elocuentes y completas acerca de la “crisis de la muerte” y de la entrada de los difuntos en el medio espiritual (4º, 6º, 7º y 12º casos).
Lo que acabo de decir ya es suficiente para confirmar mi afirmación: es absurdo conferir la
objeción de que se trata de un alcance general. Añadiré incluso que todo contribuye a demostrar que, aún en los casos donde intervienen mediums bien informados sobre las doctrinas espíritas, la aludida objeción no basta para explicar las revelaciones obtenidas con su colaboración, en las cuales siempre se encuentran detalles que escapan, por muchas razones, a aquella objeción. No se debe olvidar tampoco ciertas circunstancias colaterales, altamente significativas, que se derivan de esas revelaciones, indicando el
origen desconocido para el medium. Así, por ejemplo, cuando la entidad comunicante da pruebas admirables de identificación personal. En este caso, lógicamente debemos concluir que, si esa entidad se mostró veraz en las informaciones verificables, trasmitidas en el curso de su mensaje, legítimo es también que sea considerado veraz en las informaciones que suministre y no sean verificables. Tomese en cuenta que, muchas veces, en el transcurrir de la narración de los episodios de la existencia espiritual, vienen
intercaladas informaciones verificable admirablemente verídicas.
Agregaré finalmente que si las “revelaciones trascendentales” fuesen, en su conjunto, “novelas subliminales”, no solo deberían contradecirse mutuamente, no solo no deberían presentar, al mismo tiempo que se producen, pruebas de identificación espírita, sino que sobre todo, deberían reflejar mayormente, las creencias de la ortodoxia cristiana, en lo tocante a la modalidad de existencia espiritual, creencias que los mediums asimilaron al mismo tiempo que la leche materna. Por el contrario nada de esto ocurre. Desde los primeros tiempos del movimiento espírita, las personalidades mediúmnicas dieron, sobre la existencia espiritual, las mismas informaciones que ahora se dan, informaciones que contrastan absolutamente con las creencias profesadas por los mediums o los asistentes. Diré que esta circunstancia fue causa de gran decepción para los primeros espíritas, por la aparente oscuridad de tales narraciones, y se vieron llevados a suponer que estaban siendo constantemente el juguete de “Espíritus inferiores”.
Hasta nuestros días, las narraciones de los Espíritus parecieron, incluso a los pensadores
ponderados, sin distinción de escuela, de tal manera absurdas, inverosímiles, antropomórficas, pueriles y ridículas, que les inducían a negar el valor al conjunto de las revelaciones trascendentales. Pero, los últimos descubrimientos en el dominio de las fuerzas psíquicas, hasta aquí ignoradas, prepararon el terreno para que aquellas narraciones fueran entendidas y apreciadas. En efecto, la pretendida inverosimilitud en los fenómenos encontró su paralelo en experiencias análogas, realizadas en el mundo de los vivos.
El problema de las “revelaciones trascendentales” pasó así a presentarse a la razón con otro aspecto, haciendo entrever la posibilidad e incluso la necesidad psicológica de una primera fase de existencia espiritual que se desarrollaría en un medio como el que describen, de común acuerdo, las personalidades de los difuntos comunicantes.
El valor teórico inherente a la circunstancia de ser contrarias a las opiniones de los propios
mediums, y de toda la gente, las informaciones que aquellos, desde 1853, daban acerca de la existencia espiritual, no escapó a la mentalidad investigadora del Dr. Gustave Geley, aludiendo a ello en los siguientes términos:

Concluyamos pues que todas las objeciones tan livianamente hechas al Espiritismo, a
propósito del contenido intelectual de las comunicaciones, a propósito de las oscuridades, de las banalidades, de las mentiras, de las contradicciones que contienen, no son razonables. Todavía más, el carácter de las comunicaciones, diferentes de lo que se podría suponer a priori, en el comienzo del movimiento espírita, contrario a las ideas que se tenían generalmente sobre el Más Allá, de acuerdo con el “espiritismo religioso”, constituye una prueba a favor de la doctrina que las supo verificar y explicar completamente. (Ensayo de la Revista General de Espiritismo).
Es precisamente eso. Queda, pues, entendido que la circunstancia que las personalidades de los difuntos describieron, desde el comienzo del movimiento espírita, sobre la modalidad de existencia espiritual, en oposición diametral a las opiniones de los mediums, de los asistentes y del entorno cristiano en general, podría bastar para excluir las hipótesis de autosugestión y de las “novelas subliminales”.
Entiéndase, sin embargo, que hablo del conjunto de las “revelaciones trascendentales”, que
realmente lo sean. Antes de incluir, en una clasificación científica, colecciones de revelaciones de esta clase, es necesario examinar diligentemente, severamente, el contenido, sometiéndolo al sistema del análisis comparado y de la convergencia de las pruebas. Como ya dije, entre las pruebas que contribuyen para señalarles origen extraño al medium, cumple que se registren los episodios de identificación personal del difunto comunicante, y sobre todo, los detalles cuya veracidad se pueda comprobar y que, muchas
veces, se encuentran intercalados en las descripciones de la existencia espiritual, detalles poseedores, en ese sentido, de excepcional elocuencia.
Todos sabemos, por experiencia, cuan indispensable es este trabajo preliminar de selección, en lo que respecta a las “revelaciones trascendentelaes”, ya que, en el curso de las sesiones particulares, sucede que con frecuencia aparecen pseudomediumnidades, presentadas por los asistentes de esta especie de narraciones, pero prolijas, charlatanas y vacías, cuyo origen subconsciente no se debe dudar y en las cuales las contradicciones no solo se producen entre las diferentes afirmaciones de los diferentes pesudomediums, sino también entre las dadas por el mismo individuo. Son estas infelices experiencias que, hechas sin discernimiento y sin preparación científica, lazan descrédito sobre el conjunto de las profundamente versados en metapsíquica –los cuales deberían distinguir en ese terreno- persisten en apoyarse en esos inconsistentes productos de actividades subconscientes, para condenar, en masa, al desprecio, las revelaciones auténticamente trascendentales. Ellos, por lo menos, no deberían caer en confusiones de tal naturaleza. Nadie jamás se acordó de negar la existencia de una actividad subconsciente que se manifiesta por medio de la “escritura automática”; nadie jamás pretendió negar que la gran mayoría de los mensajes obtenidos en las reuniones familiares, con el concurso de pseudomediums de naturaleza sonambúlica, pertenecen a aquella categoría; nadie negó nunca que, ese acervo de elucubraciones afectadas y vacías, se contradijesen mutuamente. No puede ser de otro modo, ya que se trata de elucubraciones subconscientes, de naturaleza onírica, pero el sentido común debería bastar para distinguirlas de los mensajes auténticamente paranormales. Ya que, efectivamente, un abismo separa las unas de las otras. De todos modos, desde el punto de vista científico fácilmente pueden distinguirse, sometiéndolas a los cuatro tipos de prueba que acabo de enumerar.
Y, como esos criterios de investigación científica fueron aplicados, en lo posible, al material
científico que acabamos de examinar, forzoso será convenir en que mi obra ya sirve para demostrar que el valor científico de las “revelaciones trascendentales” no debe ser ya puesto en duda y, consecuentemente, que los que continúen a estudiarlas después harán un trabajo meritorio y útil. Se trata de hecho de una rama de la metapsíquica destinada a volverse la más importante de todas y a ejercer una enorme influencia en la futura orientación de la ciencia, de la filosofía, de la sociología y de la moral.
De ello resulta que esta obra de análisis comparado autoriza a predecir la aurora no distante del día en que se llegará a presentar a la humanidad pensante, que actualmente camina tanteando en la ignorancia, un cuadro conjunto, de carácter un tanto vago y simbólico, pero sustancialmente científico y legítimo, de las modalidades de existencia espiritual en las “esferas” más próximas a nuestro mundo, “esferas” donde todos los vivos tendrán que ir, después de la crisis de la muerte. Esto permitirá a la humanidad orientarse con seguridad para solucionar grandes problemas que conciernen la verdadera naturaleza de la existencia corpórea, de los fines de la vida, de las bases de la moral y de los deberes del hombre. Estos deberes, en la crisis de crecimiento que la sociedad civilizada atraviesa hoy, deberán decidir los destinos futuros. Esto quiere decir que los pueblos civilizados, si los reconocieran y los cumplieran, se verían encaminados hacia una meta cada vez más luminosa, de progreso social y espiritual; si los rechazan, o desprecian, se seguirá necesariamente, para esos mismos pueblos, la decadencia, con el fin de ceder el lugar a otras razas menos corruptas que la raza ahora dominante.

pekeño

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Re: La crisis de la muerte CONCLUSIONES
« Respuesta #1 : noviembre 13, 2008, 03:02:39 pm »
hola roberto me gustaría haber si me puedes ayudar sobre una conclusión... en ningún momento he visto que halla nombrado a un ser superior dios (alomejor no lo he visto ) si fuera de ese modo nosotros hubiéramos existido siempre?

roby

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Re: La crisis de la muerte CONCLUSIONES
« Respuesta #2 : noviembre 13, 2008, 03:20:39 pm »
hola roberto me gustaría haber si me puedes ayudar sobre una conclusión... en ningún momento he visto que halla nombrado a un ser superior dios (alomejor no lo he visto ) si fuera de ese modo nosotros hubiéramos existido siempre?

Hola pequeño ¿como estas?

No recuerdo exactamente pero creo que habla de algun ser elevado. Todos pueden encarnar y logicamente morir sean superiores o inferiores.
Dios es otro tema. Dios no es un espiritu, ni nace ni muere, pero es otro tema.

Nosotros, no hemos existido siempre sino que segun el espiritismo fuimos creados por Dios en algun momento y Dios sigue creando constantemente.

Piensa que si hubieremos existido siempre entonces seriamos tan eternos como el mismo Dios por lo cual ¿quien seria dios, si todos existimos siempre?
Dios si, siempre existió y existirá.
Nosotros tuvimos un principio pero nunca moriremos, viviremos eternamente.

Cuando nos vamos al cielo o mejor dicho al mundo espiritual, solo podemos ver segun nuestra capacidad espiritual, a mayor perfeccion de nuestro espiritu mayor capacidad de ver a otros espiritus. Cuando llegamos a cierto nivel, podemos ver claramente a los que están por debajo de nuestro nivel pero nos cuesta ver a los que están por arriba.
Tenemos que esperar que ellos decidan hacerse visibles para nosotros.

Las tinieblas en nuestros se van disipando a medida que avanzamos y nos perfeccionamos


 :bye:

pekeño

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Re: La crisis de la muerte CONCLUSIONES
« Respuesta #3 : noviembre 13, 2008, 03:33:12 pm »
y una pregunta tengo .. has llegado contactar con algún espíritu? lo digo porque me fió mas de ti que de los mediums jeje un abrazo

roby

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Re: La crisis de la muerte CONCLUSIONES
« Respuesta #4 : noviembre 13, 2008, 03:34:52 pm »
Si he contactado con espiritus en una escuela donde me enseñaron como hacerlo y me cuidaban para no correr ningun peligro.

Un abrazo

pekeño

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Re: La crisis de la muerte CONCLUSIONES
« Respuesta #5 : noviembre 13, 2008, 03:42:22 pm »
si? y como fue me interesaria que lo explicaras si se puede eh jejej muchisimas gracias por responder

roby

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Re: La crisis de la muerte CONCLUSIONES
« Respuesta #6 : noviembre 13, 2008, 03:59:04 pm »
si? y como fue me interesaria que lo explicaras si se puede eh jejej muchisimas gracias por responder

Aca te pego el link donde lo cuento  :bye:

http://el-secreto.org/el_cielo_y_el_infierno_libro_1_doctrina_cap_1_temor_a_la_muerte-t5557.0.html;msg42754#msg42754