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Autor Tema: El despertar  (Leído 1226 veces)

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Ermitaño

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El despertar
« : junio 26, 2015, 06:32:12 am »
Hola :)

Comparto un texto anónimo que me regalaron hace muchos años y que a mi me vino muy bien y lo tengo como oro en paño.

Lo pongo por partes para que se pueda seguir cómodamente.

Solo hay que leerlo detenidamente y con tranquilidad :) que lo disfrutéis.

EL DESPERTAR

1ª Parte:


" EL DESPERTAR

Llega un momento en la vida en el que finalmente se logra… cuando, en medio de todos nuestros temores y locura, uno para en seco donde sea que se encuentre y desde algún lugar de nuestra cabeza, una voz interior exclama ¡¡¡BASTA!!!

Basta de luchar y llorar o esforzarse por aferrarse. Y, como un chico que se apacigua después de un berrinche insensato, el sollozo comienza a calmarse, una o dos veces nos atraviesa un estremecimiento, uno deja de lagrimear y empieza a mirar al mundo con una mirada nueva.

Es el despertar de uno.

Nos damos cuenta que es hora de dejar de esperar que algo cambie, o de tener la expectativa de que la felicidad, la tranquilidad y la seguridad aparezcan galopando por la silueta del próximo horizonte.

Uno llegue a un a cuerdo de que no es el Príncipe Azul ni Cenicienta, y de que en el mundo real no siempre existen finales felices (o para el caso, comienzos) y de que cualquier garantía de “y vivieron felices para siempre” debe comenzar por uno mismo… y en el proceso, a partir de la aceptación nace una sensación de serenidad.

Uno despierta al hecho de que no es perfecto y de que no todos siempre nos amarán, apreciarán o aprobarán quienes o como seamos… y está bien.
Tienen derecho a sus propios puntos de vista y opiniones.

Y uno aprende la importancia de amarse y protegerse… y en el proceso, a partir de la autoaprobación nace la sensación de haber encontrado una nueva confianza.

Uno deja de quejarse y de culpar a otros por lo que nos hicieron (o dejaron de hacer) y aprende que lo inesperado es lo único de lo que podemos depender realmente.

Se aprende que la gente no siempre expresa lo que quiere decir o quiere decir lo que expresa, y no todos van a estar ahí para uno, y que no siempre se trata de uno.

Así que uno aprende a pararse solo y a hacerse cargo de si mismo… y en el proceso, a partir de la autoconfianza nace una sensación de tranquilidad y seguridad.

Uno deja de juzgar y de señalar con el dedo, y se comienza a aceptar a los demás tal y como son, y a pasar por alto sus defectos y debilidades… y en el proceso, a partir del perdón nace una sensación de paz y satisfacción.

Uno se da cuenta de que gran parte de cómo se ve a si mismo y al mundo circundante, es producto de todos los mensajes y opiniones con que han impregnado nuestra psiquis.

Y uno empieza a revisar toda la basura con la que nos alimentaron acerca de cómo comportarse, que apariencia tener, cual es el peso ideal, que ropa usar, como ganarse la vida, cuánto dinero ganar, que coche conducir, como y donde vivir, con quien casarse, la importancia de tener y criar hijos, y que les debemos a nuestros padres, parientes y amigos."


Nunca intentes resolver los problemas de los demás. Crearas más confusión, y menos aún si no has resuelto primero los tuyos.

Ermitaño

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Re:El despertar
« Respuesta #1 : junio 26, 2015, 06:35:36 am »
Continua parte 2ª

"Uno aprende a abrirse a mundos nuevos y puntos de vista distintos. Y uno comienza a revalorar y redefinir quien es y que representa realmente.

Uno aprende la diferencia entre querer y necesitar y empieza a descartar doctrinas y valores que nos quedan chicos, o a los que no nos tendríamos que haber adherido desde el “vamos”… y en el proceso, uno aprende a dejarse llevar por el instinto.

Uno aprende que es verdaderamente dando cuando recibimos. Y que existe poder y gloria al crear y contribuir y dejarnos de manejarnos por la vida como meros “consumidores” buscando nuestra próxima dosis.

Uno aprende que principios como honestidad e integridad no son ideales anticuados pertenecientes a una era ya pasada, sino argamasa que sostiene los cimientos sobre los que debemos construir una vida.

Uno aprende que no sabe todo, que no es la tarea de uno salvar al mundo, y que no se puede enseñar a cantar a un cerdo.

Uno aprende a distinguir la culpa de la responsabilidad, la importancia de poner límites y aprender a decir NO.

Uno aprende que la única cruz a cargar es la que uno elija, y que a los mártires se los quema en la hoguera.

Entonces uno aprende acerca del amor. Como amar, cuanto dar en el amor, cuando dejar de dar y cuando alejarse.

Uno aprende a ver las relaciones como realmente son y no como nos gustarían que fuesen.

Uno deja de intentar controlar a las personas, las situaciones y los resultados.
Uno aprende que estar solo no significa sentirse solo.

Uno también deja de soslayar los sentimientos, de apaciguar las cosas y de ignorar las necesidades.

Uno aprende que está bien sentirse con derechos… que es su derecho querer cosas y pedir lo que se quiere… y que a veces es necesario exigir.

Uno llega a darse cuenta que se merece ser tratado con amor, amabilidad, sensibilidad y respeto y que no se conformará con menos.

Uno aprende que nuestro cuerpo es realmente nuestro templo. Y que empezamos a cuidarlo y a tratarlo con respeto. Uno empieza a tomar una dieta equilibrada, a beber más agua y a dedicarle más tiempo al ejercicio.

Uno aprende que el estar cansado abastece de dudas, temores e incertidumbres y entonces uno dedica más tiempo al descanso.

Y, Así como el alimento abastece el cuerpo, la risa abastece nuestra alma. Así que uno dedica más tiempo a reír y a jugar."
Nunca intentes resolver los problemas de los demás. Crearas más confusión, y menos aún si no has resuelto primero los tuyos.

Ermitaño

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Re:El despertar
« Respuesta #2 : junio 26, 2015, 06:40:04 am »
Continua parte 3ª y última

"Uno aprende que, en gran medida, en la vida se logra lo que uno cree que merece… y que gran parte de la vida es verdaderamente una profecía que se autocumple.

Uno aprende que vale la pena esforzarse por aquello que valga la pena lograr, y que desear que algo suceda es distinto que esforzarse para que suceda.

Más importante, uno aprende que para lograr el éxito se necesita dirección, disciplina y perseverancia.

Uno aprende también que no puede hacerlo todo solo… y que está bien arriesgarse a pedir ayuda.

Uno aprende que a lo único que verdaderamente debemos temer es al peor mafioso de todos: El miedo en sí mismo.

Uno aprende a enfrentar y atravesar los miedos porque sabe que pase lo que pase uno puede manejarlo y ceder equivale a regalar el derecho a vivir la vida según nuestras propias convicciones.

Y uno aprende a pelear por su vida y a no derrocharla viviendo bajo la nube de un destino amenazante.

Uno aprende que la vida no siempre es justa, no siempre se consigue lo que uno considera que merece y que a veces le pasan cosas malas a personas buenas e inocentes. En estas ocasiones uno aprende a no personalizar las cosas.

Uno aprende que Dios no nos está castigando o desoyendo nuestras oraciones.
Simplemente se trata de la vida aconteciendo.

Y uno aprende a vérselas con el demonio en su estado más primitivo …. “el ego”

Uno aprende que pensamientos negativos como la ira, la envidia, el resentimiento deben comprenderse y redireccionarse o sofocarán la vida que hay en nosotros y envenenarán el mundo circundante.

Uno aprende cuando está equivocado y a construir puentes en vez de paredes.

Uno aprende a ser agradecido y a disfrutar de las numerosas cosas simples que damos por descontadas, cosas con las que millones de personas en la tierra solo pueden soñar: un frigorífico lleno, agua corriente potable, una cama blanda y abrigada, una larga ducha caliente…

Lentamente uno comienza a asumir responsabilidades por y para si mismo, y uno se promete no traicionarse nunca, y no contentarse nunca más con lo que no satisfaga el deseo de nuestro corazón.

Y uno cuelga un carrillón en la ventana para poder escuchar el viento.

Y uno se propone seguir sonriendo, seguir confiado, y mantenerse abierto a toda posibilidad maravillosa.

Finalmente con valentía en nuestro corazón y Dios (como cada lo conciba) de nuestro lado, nos detenemos, hacemos una inspiración profunda y comenzamos a diseñar la vida que queremos como mejor podamos.

Escrito anónimo."



Nunca intentes resolver los problemas de los demás. Crearas más confusión, y menos aún si no has resuelto primero los tuyos.