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Autor Tema: Campo de batalla de tu mente  (Leído 1342 veces)

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Shanyan

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Campo de batalla de tu mente
« : diciembre 01, 2012, 04:40:55 pm »
¿Qué pasaría si hubiera una guerra y nadie fuera?
 
– Eslógan de los 60 en referencia al tablero del mundo. :bandera_amor:

 :feliznavidad_1:

Un tablero de ajedrez inmenso. Hay figuras blancas y figuras negras desperdigadas. Se agrupan en dos ejércitos. Las blancas y las negras en un tablero infinito que se pierde en el horizonte. Luchan unas contra otras. Se libra una batalla sin fin en la que un bando ha de ganar. Esto ha venido ocurriendo durante años.
 
Ese campo de batalla es tu mente. Las piezas son tus emociones, pensamientos, tus pensa-ciones.
Las negras son emociones negativas: ansiedades, dolores de todo tipo, aversiones, decepciones, frustraciones, desengaños, miedos, inquietudes, inseguridades  lo que no quieres, lo que odias, tus aversiones.
Las blancas son las positivas: lo que deseas, lo que quieres, los distintos placeres, tus afanes, las ilusiones.
 
Llevan años luchando.
 
Según la lógica de este juego, para que un bando gane, el otro ha de perder, ha de ser derrotado. Tu seguridad sólo puede existir si mueren tus dudas; tus ilusiones y afanes sólo pueden subsistir si antes se ha desterrado el miedo. Tu satisfacción, si ha muerto la insatisfacción. Tu alegría, si no hay tristeza.  Tus dudas, si has renunciado al control y  la seguridad. Y así sucesivamente.
 
Esta batalla se desarrolla incansablemente, es una guerra sin cuartel, sin fin, sin pausa. Algunas veces parece que ganan las piezas negras y otras son las blancas; pero ninguna victoria dura mucho tiempo.
 
Ningún bando tolera al otro. Tú te posicionas con alguno de los bandos, o con distintos en distintos momentos.  Y mientras tanto un inmenso desgaste se produce; parece que no puedes empezar a vivir hasta que la guerra acabe. La guerra ha de ganarse y después podremos volver a nuestras casas y nuestros campos, y reanudar —¡o quizá comenzar! — nuestras vidas…

Hay otra opción. Imagina que tú no eres ni las piezas blancas ni las piezas negras. No tienes que seguir luchando. Eres libre para  abandonar la guerra, dejar tus armas a un lado, enjugarte el sudor y abandonar el campo de batalla.
 
Imagina que tú eres el tablero sobre el que se desarrolla esta batalla. La guerra puede continuar, posiblemente de manera muy parecida a como ha venido desarrollándose hasta el momento. Seguirás oyendo y sintiendo el fragor del campo de batalla, pero el resultado ya no será importante. Puedes dedicarte a lo que más valoras; no tiene necesariamente que triunfar ningún ejército, no hay que esperar a que nada acabe o a que nadie venza o sea derrotado. Las figuras negras pueden seguir ahí, no hay que eliminarlas, forman parte del paisaje. Las blancas, también: no tienen que ganar, no tienes que deshacerte de ellas tampoco.
 
Tú eres el terreno en que se libra esa batalla, no tienes que ponerte del lado de ningún bando. Eres el recipiente, no el contenido, y eso te permite un cierto desapego sano y más libertad de acción.


Fuente: Homo Minimus