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Autor Tema: LA CLAVE. Joseph Benner.  (Leído 36 veces)

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moni18

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  • ¡AQUIÉTATE! - y SABE - YO SOY-  Dios
LA CLAVE. Joseph Benner.
« : octubre 04, 2017, 03:30:11 pm »
LA CLAVE

 Es posible que tú todavía no sepas, ni creas, que YO SOY realmente tú, y que, asimismo, YO SOY tu hermano y hermana, a la vez que todos sois partes de Mí, y Uno conMigo.

 Es posible que tampoco te des cuenta de que tu Alma, así como las de tu hermano y hermana, es decir, la parte real e indestructible de vosotros los mortales, no son sino fases de Mí en expresión, dentro de lo que se llama Naturaleza.

 Asimismo, puede ser que no te des cuenta aún de que tú y tus hermanos y hermanas son fases o atributos de Mi Divina Naturaleza, del mismo modo que tu humana personalidad, con su cuerpo mortal, mente e intelecto, es una fase de tu humana naturaleza.

No, aun no te das cuenta de todo esto, mas Yo de ello te hablo ahora, para que, cuando comiencen a surgir en tu conciencia señales inequívocas con respecto a esta Mi Enseñanza, como indudablemente acontecerá, las reconozcas como tales.

Mas, para que puedas reconocer esas señales características de Mi Enseñanza, es necesario que todo lo que si¬gue sea cuidadosamente considerado y estudiado por ti, y que no lo pases sino hasta que Mi Verdad sea por lo menos vislum¬brada en parte.

Una vez que hayas comprendido por completo el principio que Yo dejo asentado en estas páginas, entonces to¬do Mi Mensaje se te hará claro y comprensible.

Primeramente Yo voy a darte la Clave por medio de la cual podrás penetrar todos los misterios que por ahora te ocultan el Secreto de Mi Ser.

 Cuando aprendas a usar esta Clave, ella te abrirá las puertas de toda Sabiduría y de todo Poder en el cielo y en la tierra. Si, entiéndelo bien, te abrirá las puertas del Reino de los Cielos, y entonces ya no te quedará a ti sino entrar para hacerte, conscientemente, Uno Conmigo.


La Clave es la siguiente:

“PENSAR es CREAR”, o
 "Lo que PIENSAS en tu CORAZÓN es lo que para ti se realiza".

 Detén la lectura un momento, y medita profundamente en lo dicho, de manera que se te grabe bien en la mente.

Un Pensador es un Creador.

Un Pensador vive siempre en el mundo de su pro¬pia creación consciente.

 Cuando ya sepas cómo se debe "pensar", entonces podrás crear, a voluntad, cualquier cosa que desees, ya sea ello una nueva personalidad, un nuevo ambiente o un mundo nuevo.

Veamos si es posible que vislumbres algunas fases de la Verdad, ocultas en esta Clave, y que directamente están bajo Su dominio.

Se te ha mostrado ya que toda conciencia es Una, como toda ella es Mi Conciencia, no obstante lo cual, es también tuya, y, asimismo, del animal, de la planta, de la piedra y de la célula invisible. 

Has podido ya ver cómo esta conciencia está bajo el dominio de Mi Voluntad, a la vez que dirigida por ella, lo cual hace que las células invisibles se unan y formen los diversos organismos dedicados a la expresión y uso de los diferentes Centros de Inteligencia, a través de los cuales Yo deseo realizar la expresión.

 Pero no puedes aún comprender cómo podrías tú dirigir y tener bajo tu control a la conciencia de las células de tu propio cuerpo -para no ir demasiado lejos de momen¬to, y hablarte de las de otros cuerpos-, aun cuando tú, Yo y ellos seamos uno en conciencia y en inteligencia.

 Sin embargo, si pones especial atención a todo lo que sigue, podrás ser capaz de comprenderlo.

 ¿Te has tomado alguna ves el trabajo de analizar, meditativamente, en lo que es conciencia? ¿Cómo, evidente¬mente, es un estado impersonal de lucidez o conocimiento, de buena disposición a servir y ser dirigida o utilizada por algún poder latente e íntimamente relacionado con ella misma?

¿Cómo el hombre, innegablemente, es el más alto tipo de organismo que contiene en sí esta conciencia, la que es dirigida y usada por ese poder en lo interno de ella misma?

 ¿Así como que dicho poder latente en la conciencia del hombre, como en toda conciencia, DO es sino voluntad, Mi Voluntad? Esto es cierto puesto que tú ya sabes que todo poder no es sino la manifestación de Mi Voluntad.

 Ahora bien, se te ha dicho ya que en el principio Yo creé al hombre a "Mi Imagen y Semejanza", y que después Yo alenté dentro de él el Soplo de vida, y, entonces, se hizo un Alma Viviente.

Ciertamente, al crear al hombre a Mi Imagen y Semejanza, Yo creé un organismo capaz de expresar toda Mi Conciencia y toda Mi Voluntad; lo que quiere decir, también, todo Mi Poder, Mi Inteligencia y Mi Amor. Por tanto, lo creé perfecto en el principio, es decir, que fue hecho de acuer¬do con Mi Propia Perfección.

 Así, pues, cuando alenté dentro del organismo del hombre Mi Hálito, él se hizo un ser Viviente como Yo; enton¬ces fue cuando alenté también, a él, Mi Voluntad, no de lo externo, sino de lo interno, es decir, desde el Reino de los Cielos interno, donde siempre YO SOY. Desde entonces, Yo he seguido alentando, viviendo y teniendo Mi Ser en lo interno del hombre, ya que, como queda dicho, lo creé a Mi Imagen y Semejanza sólo para tal propósito.

La prueba de esto es que el hombre, por sí mismo, no respira, ni puede respirar de sí mismo. Algo mucho más grande que su razón y que su ser meramente fisiológico vive en su cuerpo y respira por sus pulmones. Una potente fuerza dentro de su propio cuerpo es la que usa sus pulmones, tal como también usa el corazón para hacer circular la sangre que contiene la vida, de la cual se satura en los pulmones pa¬ra llevarla a cada célula del cuerpo, como igualmente usa el estómago y otros órganos para digerir y asimilar el alimen¬to, con cuyos elementos se forman la sangre, los tejidos, el pelo y los huesos; como usa también el cerebro para pensar, la lengua para hablar, y las manos y pies para hacer todo lo que el hombre lleva a cabo.

 Este poder es Mi Voluntad de SER y VIVIR en el hombre. Por eso es que todo lo que el hombre es, YO SOY; todo lo que el hombre hace o tú haces, YO SOY Quien lo hace, y todo lo que tú dices o piensas, SOY YO Quien lo dice o piensa por medio de tu organismo.

Se te ha dicho también que, cuando el hombre estuvo así, en posesión de Mi Hálito, disfrutó de potestad sobre todos los reinos de la tierra. Lo que quiere decir que fue hecho el señor de la tierra, de los mares, del aire y de los éteres, y que todos los seres que viven en esas regiones le rindieron homenaje y quedaron sujetos a su voluntad.

 Y esto, naturalmente, pudo ser así gracias a que YO, dentro de la conciencia del hombre, como dentro de toda conciencia, SOY el que pugno siempre por manifestar Mi Voluntad; y porque YO, el señor y ordenador del organismo del hombre, SOY también el señor y ordenador de todo orga¬nismo en que la conciencia more, y en todos mora. Y como toda conciencia es Mi Conciencia, y ésta mora en dondequiera que haya vida, y no exista substancia alguna en donde no haya vida, de ahí que Mi conciencia necesariamente debe es¬tar en todo, en la tierra, en el agua y en el fuego, y debe también, en consecuencia, llenar todo espacio, aunque el he¬cho real es que ella es el espacio o eso que el hombre llama espacio.

 De aquí que Mi Voluntad, siendo el poder latente en toda conciencia, debe influir todo y estar en todas partes; y, por ello, la voluntad del hombre, que no es sino una focalización de Mi Voluntad, debe, asimismo abarcar su acción a toda parte, y de ahí también que la conciencia de todos los organismos, incluyendo la del tuyo propio, esté su¬jeta a la dirección y control del hombre.

Y todo lo que el hombre necesita lograr es percatarse de ello conscientemente; darse cuenta de que Yo, el Ser Impersonal en su interno, SOY el que constantemente dirijo, gobierno y uso la conciencia de todo organismo, en cada día y en cada momento de su vida.

 YO SOY el que hago esto con y por medio de su pensamiento.

YO SOY el que hago todo esto con y a través del organismo humano. El hombre cree que él es el que piensa. Pero SOY YO, el Verdadero Yo de él, que pienso a través de su organismo. Y por causa del pensar en la forma expresada y del pronunciar acogiendo o haciendo suya la Palabra o Verbo Creador es decir, por medio de su Hablar la Palabra, la cual está impregnada de Mi Idea, es como Yo realizo o llevo a cabo todo lo que él hace, haciendo aún al hombre mismo y a su mundo, todo lo que son.

No importa, desde luego, si el hombre y su mundo no son lo que él supone que son. De todas maneras, ellos invariablemente son, con precisión, tal como los concebí que fueran, para cumplir Mi propósito.

Pero bien sé que a esto tú dices que si YO SOY el que llevo a cabo todo el pensar entonces el hombre ni piensa ni puede pensar.

Sí, en ello parece que hay un enigma, pero el misterio que todo eso encierra te será revelado si cuidadosamente tomas nota de lo que sigue:

 Sí, y sabe, de antemano, que YO SOY Quien va a enseñarte a ti –hombre- como pensar.

PENSAMIENTO Y CREACIÓN

He dicho ya que el hombre no piensa; que SOY YO, en lo interno, Quien hace su pensamiento.

He dicho, asimismo, que el hombre cree que él es el que piensa.

Como esto parece una contradicción, se hace necesario que Yo te haga ver que el hombre, comúnmente, no piensa como tampoco hace nada de lo que él supone que hace.

 Pues SOY YO, desde su interno, el que hace todo lo que él lleva a cabo, aunque necesariamente lo hago por su organismo, es decir, a través de su personalidad, de su cuerpo, mente y alma.

Voy a explicarte claramente cómo es esto.

 Primero trata de comprender que Yo te hice a Mi Imagen y Semejanza, y que Yo tengo Mi Ser en tu interno. Aun cuando tú, de cierto, no sepas esto todavía, y, en cambio, creas que YO, Dios, SOY un ser que se encuentra en algún lugar lejano, y que, por tanto, estamos separados, trata, por lo menos, de imaginarte que ESTOY en tu interno.

Después, date cuenta claramente de que lo que tú haces cuando piensas no es realmente pensar, ya que no es un pen¬sar consciente; y esto es así precisamente, por que tú no eres consciente de Mí, que SOY el Inspirador y Director de cada idea, de cada pensamiento que entra a tu mente.

 Date cuenta, asimismo, de que precisamente porque ESTOY en tu interno, y porque tú eres Mi Imagen y Seme¬janza, y posees, por tanto, todas Mis Facultades, tú tienes el poder de pensar; pero precisamente porque no eres consciente de que pensar es crear, y de que ése es uno de Mis Divinos Poderes que tú usas, ciertamente has estado pensando toda tu vida, pero ello ha sido sólo un falso pensar, o lo que tú lla¬marías erróneo pensar.

Y justamente este erróneo pensar, es decir, ese no saber de tu parte que has estado haciendo un mal uso de Mi Poder ya dicho, es lo que te ha estado separando de Mí, en conciencia, cada vez más y más; pero siempre, sábelo, cum¬pliendo con Mi Propósito, lo cual se te hará claro más ade¬lante.

La prueba que corrobora lo antes dicho la tienes en el hecho innegable de que tu te crees separado de Mí; que estás viviendo en un mundo material; que tu cuerpo de Carne, a 15 ves que engendra tanto el placer como el dolor, también les da refugio, y que una influencia maligna, llamada Demo¬nio, se está manifestando en el mundo y oponiéndose, por tanto, según crees, a Mis Designios.

Sí, tú crees que todas estas cosas son efectivamente así.

 Y son así para ti, porque todas las cosas son para la conciencia del hombre mortal lo que él piensa o cree que son.

Y sabe que Yo Soy el que, asimismo, he hecho que todo le parezca al hombre lo que él cree que es.

Veamos si esto es o no es verdad.

 Si tú crees que una cosa es de tal o cual modo, ¿no es ella, acaso, en realidad, para ti, exactamente como te la figuras?

 ¿No es verdad que cuando algo te parece real, ya sea, por ejemplo, lo llamado pecado o perversidad, alguna aflicción, dificultad o zozobra, no es verdad, repito, que todo ello es así, sólo porque tu pensar y creer que así es lo hace de esa manera? Otros, en cambio, pueden estar viendo eso mismo de manera diferente por completo, y, aun, pueden hasta estar pensando que tu punto de vista constituye una ton¬tería. ¿No es esto así?

 Si esto es verdad, como indudablemente lo es, entonces, tu cuerpo, tu personalidad, tu carácter, tu ambiente, tu mundo, son, ni más ni menos, lo que todo ello a ti te parece ser y no puede ser de otro modo, porque todo lo has pensado que es como está al presente.

 Así, pues, si tu ambiente actual, tu carácter, tu cuer¬po (en caso de estar enfermo), etc., no te agradan como es¬tán, sabe que tú puedes transformarlos, valiéndote del mismo proceso de que te serviste para hacerlos como son o están actualmente; tú puedes hacer que todo eso sea como quieras que sea, pensándolo según tus deseos. ¿No es así?

Aunque quizá preguntes: ¿Cómo puede uno lograr ese verdadero pensar, ese pensar consciente, que es el que produce un cambio de tal naturaleza?

 Veamos, Primeramente, sabe que Yo, tu Ser Real, he llevado tu atención a las cosas que ahora te desagradan y que te hacen pensar que son lo que ahora te parecen ser. Si, Yo y sólo YO SOY el que en tal forma estoy preparando tu mente humana para que, cuando vuelvas a Mí, que moro en tu inter¬no, lleno de Fe de inquebrantable Confianza, se haga posi¬ble, por el hecho mismo de que te has vuelto a Mí, que Yo te capacite para ver todas estas cosas en su fondo Real, y ya entonces puedas manifestar en tu vida la Realidad de ellas, y no más lo que ahora te parecen ser, lo cual tanto te desagrada.

Sí, Yo llevo a ti todo lo que por su aspecto exterior puede atraer a tu mente humana o inducirla a proseguir en su búsqueda o investigación terrenal, y todo con el objeto de hacerte aprender lo ilusorio que es, para la mente humana, todo aspecto externo de las cosas materiales, así como también la falibilidad de todo juicio o comprensión humanas; solamen¬te así podrás retornar a Mí y a Mi Sabiduría en tu interno, reconociendo-Me como el Uno y Único Intérprete e infalible Guía.

Y cuando ya hayas vuelto así a Mí, Yo te abriré tus ojos y te haré ver que la única forma de que puedas lograr invariablemente el cambio que deseas en tu modo de pensar consiste en cambiar, asimismo, tu actitud hacia las cosas que al presente crees que no son lo que debieran ser.

Es decir, que si esas cosas no te son satisfactorias ni agradables, y, por tanto, te afectan hasta causarte malestar físico y confusión mental, lo primero que debes hacer es dejar de pensar que ellas puedan afectarte o perturbarte de tal modo.

 Porque, ¿quién es el que manda?, ¿tu cuerpo, tu mente o Tú, el YO SOY interno?

 Entonces, ¿por qué no has de hacer sentir que Tú eres el amo, que Tú mandas? Y esto lo puedes lograr sujetándote a pensar sólo las cosas verdaderas que el YO SOY de ti en lo interno desea que pienses.

Porque sabe que precisamente por pensar las cosas a tu modo, por permitir los pensamientos inarmónicos, sólo por eso, les das el poder de afectarte o perturbarte; de otra manera, no tendrían ninguna influencia sobre ti. Cuando dejes de pensar que en ellos hay algún poder para influirte y te vuelvas a Mí en lo interno, y dejes que Yo sea el que dirija tu pensamiento, El que gobierna tu mente, entonces esos pensamientos inarmónicos desaparecerán, desde luego, de tu conciencia, y se disolverán en la nada, de donde los formaste al pensarlos, o mejor, al erróneamente pensarlos.

 Cuando ya te sientas bien dispuesto a hacer esto, entonces, y únicamente entonces, estarás listo, no sólo para crear por medio del pensamiento consciente, debidamente efectuado -es decir, dirigido por Mi-, las cosas reales y permanentes que Yo, desde tu interno, deseo que tú crees, sino que también estarás listo para recibir la Verdad.

 Cuando ya así puedas distinguir lo verdadero de lo falso, lo real de lo aparente, entonces tu pensar consciente será tan poderoso para crear todas las cosas y condiciones que desees, como antes lo fue tu pensar inconsciente, para crear las cosas que, si bien deseaste primeramente, en cambio ahora te son detestables.

Sí; fue precisamente así, por pensar inconscientemente, o sea, que el control que tus deseos ejercían sobre tu poder creativo fue lo que hizo que pensaras inconscientemente, erróneamente; fue por eso, precisamente por eso, que tu mun¬do y tu vida son ahora lo que tú, alguna otra ves, en el pa¬sado, debiste haber deseado que fueran.

 ¿Has estudiado ya o analizado el proceso de funcionamiento que ejecuta tu mente cuando aparece en ella una nueva Idea, fecunda en posibilidades?

 ¿Te has podido dar cuenta de la relación que el Deseo guarda con respecto a tal Idea, y cómo esa Idea, por virtud de ser pensada, es, finalmente, llevada hasta una efectiva realización?

Mas estudiemos cuál es esa relación y cómo es el progreso.

 Siempre lo que primero hay es la Idea, no tomando en cuenta, por el momento, la necesidad u ocasión que hubo para que ella apareciera. No importa tampoco para el caso sa¬ber de dónde vino la Idea, si de adentro o de afuera; porque en cualquier circunstancia, siempre SOY YO el que la inspi¬ro (si hago que surja de lo interno), o hago que sólo impresione tu conciencia (si te llega de lo externo), en el particular momento en que una u otra cosa se efectúe.

Así, entonces, justamente en el grado que logres serenarte y enfoques tu atención sobre la Idea, acallando todas las actividades de tu mente y eliminando de tu conciencia to¬da otra idea o pensamiento, en ese mismo grado, la Idea de que se trata podrá tener completo predominio e influencia, de manera que Yo ilumine tu mente y haga desenvolver, ante tu contemplación mental, las variadas y diversas fases y posibilidades contenidas dentro de la aludida Idea.

 Hasta este punto, sin embargo, esto tiene lugar sin que medie para ello tu voluntad, como no sea sólo a concretarse el hecho de enfocar o concentrar tu atención sobre la Idea.

 Pero una vez que Yo he dado a tu mente humana la noción de las posibilidades de la Idea tantas veces repetida, y he conseguido atraer a tu interés, entonces ya es tu persona¬lidad humana la que prosigue la tarea, haciéndola suya; porque sabe que así como hice surgir e inspiré en tu mente la Idea, así también la hice que fructificara allí (en tu mente), al dar nacimiento al Deseo; sí, al deseo de llevar hasta la ma¬nifestación externa todas las posibilidades de la idea; convir¬tiéndose, entonces, el Deseo, en el agente humano de Mi Vo¬luntad y proveedor, a la vez, de la Fuerza motriz necesaria para llevar a cabo todo el desarrollo de la Idea; y esto sucedía al mismo tiempo que la personalidad humana se constituía en el instrumento terrenal que era utilizar para graduar y enfocar ese Poder o Fuerza motriz en la forma necesaria, hasta lograr la realización de la Idea.

 Sí, todas las ideas y todos los deseos surgen así, de Mí. Por eso todos ellos son deseos Míos e ideas Mías, que Yo inspiro a tu mente y hago sentir en tu corazón, con el objeto de llevarlos, a través de ti, hasta la manifestación ex¬terna.

 Tú, realmente, no tienes ideas propias tuyas, ni podría tampoco haber la posibilidad de que tuvieras, siquiera, un solo deseo que no proviniera de Mí, porque YO SOY todo lo que Hay; Soy la Única realidad. De ahí que todos los de¬seos son Buenos (*), y cuando se entienden bien claro que así deben ser, porque no hay ni puede haber otra manera de que sean, entonces llegan a cumplirse infalible y rápidamente.

(*) En idioma ingles, Dios se dice GOD, y Bueno se dice GOOD. Esta semejanza entre GOD y GOOD, que en idioma español no existe, es en la que se basa la consecuencia de afinidad a que se alude en este pá¬grafo, al decir que “todos los deseos son Buenos (Good)”, porque provienen de Dios (God) o Yo Soy Impersonal.- (N. del T.) 234. Tú puedes, sin embargo, interpretar erróneamente Mis deseos, Mis impulsos o apremios internos, o tratar de utilizar¬los para tus propios fines egoístas. Pero sabe que, aunque Yo te permito eso, ello sin embargo, cumple Mi Propósito. Porque sólo dejándote que hagas mal uso de mis dones y por virtud del sufrimiento que ello te acarrea -ten en cuenta que ese mal uso o abuso, así como el sufrimiento, son Mis agentes purificadores- es como Yo puedo hacer que te conviertas en un conducto puro e inegoísta, que es lo que Yo necesito para llevar a cabo la expresión perfecta de Mis Ideas.

 Así, pues, tenemos: primero la Idea en la mente, y, después, el Deseo de verla realizada en manifestación tangible.

Lo anterior es por lo que toca a la relación que guardan el Deseo y la Idea a que antes se ha hecho mención. Por lo que se refiere al proceso que se emplea para realizarla, te diré que:

 De acuerdo con la precisión y claridad con que se concibe la Idea y se mantiene en la mente, y en el grado tam¬bién en que la Idea logra posesionarse de la personalidad, en esa misma proporción el Poder creativo de la Idea, impulsado por el Deseo, inicia Su labor. Y lo hace obligando a la mente humana a pensar de manera completa, es decir, a ima¬ginar (a dar forma a la Idea concibiendo de ella una ima¬gen), o en otras palabras, a hacer surgir formas mentales, dentro de las cuales sea posible que Yo haga entrar, como dentro de un vacío, la substancia vital, el elemento Impersonal de la Idea, la Cual -cuando la Palabra o Verbo Creador es Hablada, ya sea en forma audible o no, consciente o inconscientemente- entonces comienza por Si misma a materiali¬zarse; primero, dirigiendo la conciencia y teniéndola bajo su control, así como también a todas las demás actividades, tan¬to de la mente como del cuerpo, al igual que de todas las men¬tes y de todos los cuerpos en conexión o relación con la Idea, lo cual no debe parecerte extraño, ya que debes recordar que toda conciencia, como todas las mentes y los cuerpos, son Míos, y, por tanto, no están separados, sino que son Uno e Impersonal por completo. Después, la Idea prosigue atrayendo, dirigiendo y plasmando condiciones, cosas y acontecimientos, los que, tarde o temprano, la Idea susodicha hace surgir, por fin, en manifestación tangible y definida, como expresión misma de esa Idea que le sirvió de origen y que es la que consti¬tuye su parte verdadera o real.


Así, es como toda cosa o condición que se palpan, o acontecimiento que ha tenido lugar, fueron primeramente Idea en la mente. Fue precisamente por anhelar, pensar, y, finalmente, por Hablar la Palabra, por lo que tales ideas llegaron a manifestarse de manera visible.

Medita mucho en esto, y, sobre todo, pruébalo por ti mismo.

Esto lo puedes hacer, si gustas, tomando cualquiera Idea que te venga, y siguiéndola con atención, para que veas que recorre, en su desarrollo, todo el proceso antes mencionado, hasta llegar a manifestarse o realizarse; o, mejor, si lo prefieres, remontándote al origen de cualesquiera de los hechos que hayas realizado, como la ejecución de una pintura, la invención de una máquina, o alguna otra cosa o condición particular, ahora existente; en cualesquiera de esos casos podrás percatarte de que tal cosa o condición tuvo como origen una idea, la Idea original, necesaria e indispensable para que, sea lo que fuere, pueda existir.

 Este es el plan y proceso de todo pensar verdadero, es decir, de lo que en realidad puede llamarse PENSAR, y, por tanto, también lo es de toda Creación, ya que "Pensar es Crear".

 Ahora bien, ¡atiende! Tú tienes ahora mismo, y siem¬pre has tenido, gracias a este poder de pensar de que disponeos, dominio sobre todos los reinos de la tierra; y, si pue¬des aceptarlo y quieres comprobarlo, no tienes en este mo¬mento sino que Pensar y HABLAR LA PALABRA -dándote cuenta clara de tu poder, y, en ese mismo momento, Yo, Dios, tu Ser, Omnisciente, Omnipotente y Omnipresente, haré que comience el proceso-, y la conciencia de las células invisi¬bles de toda materia, sobre la cual has enfocado tu voluntad y atención, por estar siempre en actitud expectante, es decir, dispuesta a servir -cuya conciencia expectante es Mi conciencia, recuérdalo-, comenzará inmediatamente a obedecer, obrando siempre de acuerdo con la imagen o planes que tú has elaborado y preparado por medio de tu pensamiento.

Sí; todo ha sido hecho por la Palabra o Verbo Creador, y sin esa Palabra, nada de lo hecho se hubiera hecho.

 Una vez que tú ya puedas darte cuenta clara de esto y sepas, a ciencia cierta, que la conciencia del YO SOY, en tu interno, es una con la conciencia de toda materia, animada o inanimada, y que Su voluntad es una con tu voluntad, que es Mi Voluntad, así como que todos tus deseos son Mis deseos, entonces comenzarás a conocerMe y a sentirMe en tu interno, y entonces también acabarás por reconocer el Poder y la Glo¬ria de Mi Idea, la que eternamente Se está expresando Im¬personalmente por tu conducto.

Pero sabe que es enteramente necesario que tú, pri¬mero, sepas CÓMO pensar, cómo distinguir Tus pensamien¬tos: los dirigidos por Mí de los pensamientos de otros; cómo determinar el origen de esos pensamientos, siguiendo el rastro que hayan dejado desde su procedencia, para que, así, puedas exterminar de tu conciencia los indeseables, a voluntad; y, finalmente, cómo tener dominio sobre tus deseos, utilizán¬dolos de manera que siempre Te sirvan, en vez de que seas un esclavo de ellos.

Sí, dentro de ti mismo, Tú tienes todas las posibili¬dades, y justamente es y tiene que ser así; porque YO SOY Quien allí está. Mi Idea debe expresarse, sí, debe expresarse por ti; y así lo hará con Sólo que la dejes, es decir, que aquie¬tes tu mente humana, desechando todas tus ideas, creencias y opiniones personales, para que La dejes que fluya por ti y se manifieste. Todo lo que necesitas hacer para lograr esto es volverte a Mi, en tu interno, y dejar que YO dirija tu pensamiento y tus deseos; dejar siempre que Yo exprese lo que Yo quiero, haciendo tú, personalmente, sólo lo que Yo deseo que hagas. Entonces todos tus deseos se realizarán; tu vida toda será armoniosa; tu mundo, un cielo, y tu ser, uno con Mi Ser.

Cuando ya hayas comenzado a darte cuenta o vislumbrado, un tanto, siquiera, la grandiosidad que estas pala¬bras encierran para el que sabe penetrar su significado, en¬tonces quiere decir que ya estás listo para comprender la ver¬dadera importancia de lo que sigue.


EL VERBO

Hagamos ahora USO de la Clave, para mostrarte que el plan y proceso antes descritos son los mismos por los cuales el mundo vino a la existencia, así como que la tierra y todo lo que dentro de ella y sobre ella hay, incluso tú y tus hermanos y hermanas, no son sino manifestaciones externas mate¬riales de una Idea, Mi Idea, la cual está ahora siendo pensada en expresión viviente.

Primero sabe que:

 Yo, el Creador, Soy el PENSADOR Original, el Uno y Único PENSADOR.

Según queda dicho, el hombre no piensa; SOY YO Quien piensa a través de su organismo.

 El hombre cree que él es el que piensa; pero, en realidad, si no ha despertado y dádose cuenta de Mí, pre¬sente en su interno, tan sólo toma los pensamientos que Yo atraigo a su mente de lo externo, o le inspiro de lo interno; pero equivocando, por consecuencia de lo mismo, el verdade¬ro significado y propósito de tales pensamientos; debido a lo cual, y al darles una interpretación personal, nacen en él deseos egoístas, los que a su vez le ocasionan todas sus difi¬cultades y acarrean sobre sí miles de calamidades.

Aunque en realidad estos aparentes errores, falsas interpretaciones y tropiezos del hombre, no son sino obstáculos que Yo coloco en su camino, para que los venza, a fin de que, por virtud del esfuerzo que haga para lograrlo, pueda desarrollar su cuerpo y su mente hasta hacerlos todo lo suficien¬temente fuertes, limpios y capaces de expresar perfecta y cons¬cientemente esta Idea de Mí, la que constante e incesantemen¬te está operando dentro de su Alma.

Así, entonces, el hombre es solamente el organismo que Yo de ese modo estoy preparando para manifestar a través de él la perfección de Mi Idea. Él sólo proporciona la personalidad con su cuerpo, mente e intelecto, por los cuales es posible que Yo exprese perfectamente esa Mi Idea, hacien¬do mención especial del cerebro físico, en el cual, y con el cual Yo la pienso y hago vibrar hasta hacerla perceptible en el mundo de las manifestaciones materiales.

Yo planto en el cerebro del hombre una Idea, cualquiera idea. Y esa idea irresistiblemente crecería, maduraría y rápidamente fructificaría en una completa y visible manifestación, si el hombre tan sólo la dejara, es decir, si Me entregara su mente y todos sus pensamientos, su corazón y todos sus deseos, depositándolos completamente en Mí, con lo cual allanaría el camino en el que Yo aparecería como la perfecta culminación de esa Idea.

Yo plantaré ahora en tu cerebro una idea, y esa idea podrá crecer, madurar y dar fruto, el cual constituirá una gloriosa cosecha de Sabiduría, que es lo que se te espera si tú la dejas, sin intervención ninguna de tu parte, para que sea Yo el que dirija Su crecimiento y expresión a través de ti.

 En una de Mii anteriores Revelaciones, llamada la Biblia, mucho se te dice acerca de "El Verbo", pero sabe que muy pocos, aun los más doctos intérpretes de ella, comprenden claramente Mi Significado.

Se te ha dicho que: 259. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

 “Lo mismo fue en el principio con Dios”.

“Todas las cosas fueron hechas por él, por el Verbo, y sin él, el Verbo, nada de lo hecho se hubiera hecho".

 Tú vas a saber, por lo que sigue, cómo Mi Verbo fue en el principio; cómo Él estuvo conMigo, y cómo Él fue Yo, Yo Mismo; cómo todas las cosas. fueron hechas por Mí y por Mi Verbo, y por qué sin Mi y sin Mi Verbo, nada de lo que hoy existe hubiera sido hecho.

Ahora bien, tú ya sabes perfectamente que una palabra o verbo, para la humana comprensión, no es sino el símbolo de una Idea, es decir, que el verbo o palabra corporífica contiene o representa una Idea.

 En ese sentido, Tú eres un Verbo, una palabra; o sea, el símbolo de una Idea, si es posible que lo comprendas. Asimismo lo es un diamante, una violeta o un caballo.

 Cuando ya puedas percibir la idea contenida en el símbolo, entonces quiere decir que conocerás el alma o la realidad de la manifestación que aparece como un hombre, un diamante, un caballo o una violeta.

De aquí que una palabra, con la interpretación de verbo (porque todo verbo representa o expresa una acción, y toda acción es manifestación de vida), que es como se usa en la cita de la Biblia antes mencionada, significa una Idea, una Idea que, si bien puede estar aún latente e inmanifesta¬da, está, sin embargo, ya en disposición de ser expresada; lo que quiere decir ser pensada y articulada en tal o cual forma.

 Así, pues, El Verbo que fue en el principio, y que estuvo conMigo, fue, por tanto, no sólo una Idea, sino más todavía: Mi Idea de Mí Mismo EN EXPRESIÓN en un nuevo estado o condición, que tú llamas vida terrena.

. Esta Idea era Yo, Yo Mismo, porque era un aspecto o parte de Mí; y estaba aún latente e inmanifestada dentro de Mí, siendo, a la vez, de la esencia y substancia de MI SER (en todo), que es en Sí Mismo una Idea, la Idea Una Original.

Todas las cosas fueron hechas por Mí, mediante la acción vitalizada de esta Mi Idea, al ser pensada o formulada en expresión; y nada ha sido ni puede ser expresado en la vida terrenal, sin tener a Mi Idea como la causa primaria y fundamental, como al principio mismo de su ser.

Según se desprende de lo dicho, podrás comprender que esta Mi Idea se encuentra ahora en el proceso de desenvolvimiento; o sea, de ser pensada en expresión tangible -a lo cual llaman algunos evolución-, justamente en la misma forma que acontece con la flor, la cual es primeramente un simple botón que surge del tallo, el que finalmente se abre en floración completa, obedeciendo en ello al impulso que tiende a expresar Mi Idea oculta en lo interno del alma de la flor.

 Así precisamente será como Yo habré de desarrollar y desenvolver a todos Mis medios de expresión; los que, de manera conjunta, habrán, finalmente, de mostrar por comple¬to a Mi Idea, surgida desde lo más íntimo de su alma; lo cual podrá apreciarse entonces en toda su gloriosa perfección.

. En la actualidad, dichos medios de expresión se hallan en tal estado, que, para expresar Mi Idea, requieren mu¬chos idiomas, de diversos tipos cada uno, desde los más sencillos hasta los más complicados, y compuestos, además, de un sinnúmero de palabras.

 Pero, cuando Yo ya tenga a Mi Idea completamente pensada, hasta hacer palpable su expresión, lo que quiere de¬cir también que habrán quedado perfectos Mis muchos medios de expresión, entonces Mi Idea lucirá esplendorosa en cada palabra, siendo cada una de ellas, de hecho, una fase perfecta o parte de Mi Idea, y todas ellas serán palabras tan escogidas, y estarán tan bien dispuestas, que realmente no serán sino una Palabra, que irradiará la sublime significación de Mi Designio.

 Entonces, todos los idiomas habrán quedado fundi¬dos o combinados en un solo idioma, y todas las Palabras en Una Palabra; y esto será así, porque todos los medios se habrán hecho carne y toda carne se habrá hecho Una carne, el medio de expresión ya completo y terminado, capaz de ma¬nifestar perfecta e íntegramente, en Una Palabra, Mi idea, es decir, a MI MISMO. 275. Entonces YO MISMO, o MI SER, disponiendo ya de la posibilidad de ser ex
presado, lucirá esplendoroso a tra¬vés de Sus medios de manifestación, es decir, a través de todas las personalidades y de sus cuerpos, mentes e intelectos; enton¬ces es cuando el Verbo o Palabra Creadora se habrá hecho carne, o SERÁ la carne.

Lo que significa que todas las palabras, por virtud del poder regenerativo de Mi Idea, que opera en lo interno, se habrán hecho manifiestas a través de la carne, trasmutándola, espiritualizándola y haciéndola a tal grado transparente y pura, que de la naturaleza terrena de la personalidad ya no tenga nada que pueda impedir la libre expresión Imperso¬nal de Mí; ¡entonces MI SER lucirá esplendoroso, sin impe¬dimento alguno, y, de manera perfecta y completa, se hará manifiesto, amalgamando o uniendo así, una vez más, a todas las palabras y a toda carne, en Una Palabra: EL VERBO que fue en el principio, y que será entonces el VERBO ENCAR¬NADO y brillará como el SOL DE LA GLORIA, EL CRISTO DE DIOS!

. Este es el plan o propósito de Mi Creación y de todas las cosas manifestadas.

. Además de lo dicho, en lo que sigue, te será dado un vislumbre del proceso de Mi Creación, o sea; de Mi Pensar, Mi Idea de Mí Mismo, en expresión Terrena


Extractos del libro: La Vida impersonal. Jospeh Benner.
¡AQUIÉTATE! - y SABE - YO SOY-  Dios.