Bufff, tiendas, oficinas....trabajos típicos de mujeres, dios, trabajar con mujeres es lo peor, pero de lo peor. En mis dos últimos trabajos el trabajo era puro gineceo total, en el último habían hombres y eso es mejor, que haya un equilibrio.
Sólo conseguí adaptarme a ellos cuando le seguía la corriente a los grupos de las hembras dominantes, y en mi último trabajo conseguí ya la victoria de pasar de todo e ir a mi bola, trabajé mucho la LDA en mi último trabajo, aunque he de confesar una cosa que jamás conté a nadie:
Veréis, yo en mi ex curro, estaba medianamente bien hasta cierto punto, el pasar de todo es muy bueno para una hasta que hay compañeras de más baja estofa, cotillas, bastante incultas y de maneras algo primitivas que consideran a la persona que pasan de todo como alguien "que va de listo". Ese es un complejo de inferioridad tremendo y esos enemigos son para echar a correr y tenerlos lejos. Yo me llevaba bien con todos porque se dieron cuenta que sus vidas no me importaban; hasta que aparece la que se cree que es importante y una "leyenda" de la empresa y ve que no la sigues el rollo.
Una tarde pedí ir al baño y ella, amante del escaqueo, se tuvo que poner en su puesto pues alguien tenía que cubrir a la que va al baño y mientras yo recogía algo mi puesto, su parte del trabajo, se empezó a llenar de gente, y eso ella, no lo podía tolerar, porque oyes, no tenía ganas de trabajar y para eso estaba yo. Sí, era una lista.
Pues me amenazó delante de todo el mundo: clientes, otra compañera más falsa que Judas y yo me quedé haciéndome la loca. No se lo dije a nadie, pero la oyeron, ya en el baño, pedí al Universo nada más, que me dejara tranquila, como si yo no existiera. Y subo a mi puesto y me encuentro con que no contenta con haberme dejado mal, se lo cuenta a otras compañeras para crear polémica viendo que todo el mundo allí son tan falsos y meterme en el típico lío que fomentan las macarras de instituto, igual que un patio de colegio.
A la salida, pensaba en serio que venía a por mi la muy quinquillera, porque menuda era, pero al parecer se calmó, la LDA hizo su efecto, pues yo no perdí la sonrisa en todo el día. La situación me hizo hasta gracia. Días después, yo pedía que me dejara en paz: había veces que ni la veía pues de repente, me cambian el turno.
Pero cuando me la encontraba, se hacía la lista, iba con sus amiguitas y se hacía la lista,, como niñas de 15 años y todas pasaban de los 30. La situación era muy incómoda, hasta que pedí al Cosmos dejar de verla ya de una maldita vez.
De repente le entró un ataque de ansiedad que a día de hoy la mantiene alejada del trabajo, hubo un intento de suicidio y la tuvieron que echar, encima su reputación se vino abajo por un escándalo monumental que ella misma protagonizó en la empresa como jamás ocurrió allí. Yo no pretendía tanto, pero recuerdo que lo pedí con mucha paz "que me deje en paz". Y no la volví a ver jamás.
He tenido compañeras malas,, tuve una encargada que casi me quita la vida, fue mi primer trabajo, pero como esta compañera tan absolutamente macarra, nunca, eso de "la partiré la cara", bueno, yo lo contaba las cosas que me decía y la gente se pensaba que trabajaba en una guardería. Es la envidia, es el dar con alguien desequilibrado.
Y chicas: el tiempo pone a cada uno en su sitio, no me canso de repetirlo. Porque hace poco me enteré de la vida que lleva la encargada que se cebó conmigo, y yo, personalmente, preferiría estar muerta. Así como os lo digo.