Yo también soy de la idea de que el dinero regresa multiplicado. Y entre más generosamente lo gastes, más vas a tener. Yo no soy muy materialista en celebrar la navidad, en el sentido de que creo que uno no necesita fechas especiales para dar regalos a la gente que uno quiere. Yo trato de sorprender a mi familia y amigos en cualquier día del año. Si veo algo que creo que le gustará a tal o cual persona, lo compro y se lo doy sin razón y sin día especial de por medio. Por lo mismo nadie de mis allegados espera recibir regalos míos en navidad, lo que siempre me ahorra muchas multitudes en centros comerciales y compras de pánico y todo eso.
Pero por casualidad pasé por una tienda de ropa el día de navidad y vi en el aparador un saco de lana que me pareció hermoso. Vi el precio y era muy alto, mucho más de lo que yo generalmente pago por prendas de vestir. Lo pensé un poco, di una vuelta a la manzana y volví a verlo. Pasé a la tienda, lo vi físicamente y me encantó. Me lo probé y parecía que lo había mandado hacer a mi medida. Dudé un poco en comprarlo, pero finalmente pensé y dije: "Siempre estoy dispuesta a gastar mucho dinero en regalos para mis seres queridos... ¿y me pesa gastar este dinero en un regalo para mi misma?" No lo pensé más y fui a pagar por el saco. ¡Es una belleza!
Aquí lo curioso es que llegando a casa entré a mi cuenta de banco por internet para verificar mis estados de cuenta y me encontré con un excedente de alrededor de 700 dólares. Revisé de dónde había salido ese dinero y había un depósito que me habían hecho de una universidad donde presto servicios de asesoría, como bono navideño. Es algo que obviamente no esperaba y que excedió por mucho lo que había gastado en el saco que recién había comprado.
Así que es verdad que cuando uno es generoso y da el dinero con gusto, se regresa con creces. Y no importa si lo damos a otras personas o a nosotros mismos, porque a veces somos generosos con todos, menos con nosotros.
¡Un abrazo! :)